Así comienza una noticia del diario 20 minutos, que afirma que la cinta fue escogida por el El American Film Insitute como la mejor.
Soy un gran seguidor que Hitchcock, sobre todo desde que tuve el gran placer de comenzar a ver de casualidad un ciclo que emitió hace años Canal +, aunque la sorpresa que me produjo Vértigo fue mayúscula, y quizás fue la razón para que viera todo el ciclo completo, mcuho tiene que envidiarle a la genial en todos los sentidos Rebeca, para mi una de las mejores películas de la historia que consigue mantenerte en tensión cada uno de los segundos, en una maraña de celos, amor, muerte, sospecha, homosexualidad y con un final a la altura, que hace que todo lo visto merezca la pena, y que cuando termina, simplemente tengas que permanecer callado ante la grandiosidad de lo visto.
La lista se completa con cantidad de películas clásicas, que no dudo que sean obras maestras, pero creo que no reflejan en muchos casos la objetividad, y se limitan a que lo pasado (o lo pionero) siempre fue mejor. El planteamiento de dos listas, una clásica y otra moderna, no creo que fuera una locura, muchas películas no tan perdidas en el tiempo merecerían estar en los primeros puestos de misterio e intriga.
Probablemente, pronto tendremos un refrito de Rebeca, aunque espero que intenten adaptarla al mundo moderno y se dejen de copias fusiladas, que lo único que consiguen es que apreciemos más la original. ¿Cómo sería? Keira Knightley y Jennifer Jason Leigh nos ayudan a imaginarlo en una foto especial para Vanity Fair.
De verdad que ha llegado un punto en que no lo entiendo, "pareja liberal", para mí siempre ha significado: "nos liamos cuando nos apetezca, y luego paz y gloria al mundo". Pero en esas parejas liberales, si te vas con otra persona... ¡son cuernos!
Pero a ver, que me entere yo, si no se quiere compromiso, únicamente se busca pasar un buen rato con alguien que te cae en gracia, ¿a qué vienen los silenciosos reproches posteriores? "¿Tú por tu lado y yo por el mío?"... ¿Cuándo dejó de ser así?
No se puede tener todo en la vida, no se puede negar el compromiso y buscar recibir lo que no se da. Antes de hacer reproches, mejor actuar en consecuencia de los actos, ya se dice, no se puede echar en falta lo que nunca se tuvo.
Aprovechando que estoy de buen humor (lo que hace el puto fútbol...) voy a comentar la inauita noticia del enfrentamiento de Buenafuente y Sardá entendiéndolo como la agonía de un presentador en una cadena minoritaria contra un presentador que puede permitirse el lujo de ir donde le venga en gana.
Resulta que el Señor Buenafuente llame falta de compañerismo a que Sardá no quiera asistir a su programa, ¿es una obligación?, porque lo último que yo querría es que me vieran en semejante programa, que aparte de mal gusto gasta una mala calidad y una falta de respeto que sólo es comparable a un dicurso de Aznar en las FAES.
Aprenda Señor Buenafuente, que las faltas de respeto al final se pagan, que poner verde a todo cristo que no piense como usted, consigue la audiencia de la polémica un día, pero veáse Crónicas Marcianas, y aprende lo que es hacer un espectáculo, un circo diario, enfrentándose a todo lo que uno piensa aún a costa de perder el programa, vea todos los programas anteriores y posteriores al 11M y descubra lo que es convertirse en historia de un país, y seguir haciendo un programa de entretenimiento puro y duro.
Y es que tener un Latenight, consiste en algo más que insultar a eurovisión, tener 4 colaboradores de todo a 100 y hacer un monólogo trillado al comienzo, como ya le desmotró Crónicas Marcianas y Sardá hundiéndole en audiencia durante su coincidencia en parrilla. Suerte que luego se quedó sólo, ni así consiguió ni acercarse de lejos en fenómeno mediático y creación de opinión al programa marciano.
Si ahora el Señor Sardá se niega a ir a su programa, lo aplaudo, porque aunque muchos lo tachen del rey de la telebasura, no se que hubiera sido de España durante algunos meses sin alguien que dijera las cosas claras, y que tanto destapó la cara oculta y dictatorial de Aznar.
Aunque con errores, demostró su valía y su razón de éxito, ¿cuál es la suya?... Yo soy incapaz de verla... aunque pensandolo bien, no le hace falta razón del éxito, porque no lo tiene sin destrozar a otros y buscar la polémica. Y es que viendo su programa únicamente se pueden echar de menos verdaderos Latenight que ya han quedado para la historia.
Se debería aprobar la ley "el vale por un deseo", todos mereceríamos que al menos un día en la vida, nuestros sueños se hicieran realidad, que todo se preparara para conseguirlo, y durante un día no pensar en nada más, que en la felicidad eterna que se resguardará en los corazones.
¡Yo pido amor! o ¿una segunda oportunidad?... No lo se, ¡¡tendre que ir pensándolo por si lo aprueban!!
PD: Se de muchos que usarían su vale, porque España pasara de cuartos. Veremos si su ilusión se cumple.
Ventanilla: ¿Qué desea? Usuario: Quiero canjear mi vale porque España pase de cuartos. Ventanilla: Señor, no puede ser usted cambió su vale a los 29 años por perder la virginidad...
La evolución que sufre una entrada mientras la escribes es algo parecido a la composición de una canción, te va llevando, hasta que se descontrola y adquiere vida propia, perdiendo todo el sentido buscado en el génesis de la creación.
El primer sentido al que iba la entrada anterior, correspondía con el título, los dos instantes que recordaba más intensamente en mi vida intimamente relacionados, y como una situción a priori provocada por lo mismo, podía llevar a la más absoluta desolación o l más intensa felicidad. Finalmente, modifiqué el comienzo, escondiendo su sentido, y entregando lo único que fui capaz de expresar. Ahora viéndolo detenidamente, creo que merece su segunda parte, su antítesis irónica de felicidad:
Todo adolescente ha tenido sus ídolos, yo siempre fui más raro que la media, bastante c.r.a.z.y., y mis ídolos solían ser sólo míos, gente a la que adoraba sobre todas las cosas, conseguía sus discos de importación, y adornaban mis esperanzas desde una perspectiva silenciosa.
En la triada de mis 16 años, pensaba que nunca podría llegar a verlos en concierto, poder por una vez gritar por mi garganta todo lo que sentía a través de sus canciones, entre una multitud entregada a una catarsis de los sentidos. En la radio sonó la canción de uno de los grupos de moda, con un posterior anuncio de un concierto de su gira europea en una pequeña sala, pero un detalle posterior, probablemente sin importancia para el mundo rompió el mío en mil pedazos dejando al aire toda mi esperanza. Si hay algo, por favor, que bendiga a la persona que inventó El Telonero
Iba a conseguirlo, sólo tenía que conseguir alguien que me acompañara, no fue difícil con el plato fuerte, conseguí que una amiga me acompañara, y a su vez, dos amigas suyas tambien se interesaran en venir. Confesé a mi amiga mi verdadero móvil para el concierto, no me costó mucho que finalmente fuera más por el telonero, que por el grupo de moda, cuando quiero se vender bien al mundo (si es receptivo).
Los 4 teníamos toque de queda, por nuestras cuentas difícilmente podríamos llegar al fin de concierto, importándome a mi lo justo. LLegamos unos minutos antes de la apertura de puertas, donde una pequeña multitud ya se agolpaba para conseguir las primeras filas. Una tercera fila no estuvo nada mal, teniendo en cuenta, que pese a mis insistencias, el género femenino había invertido una eternidad en prepararse para tan magno acontecimiento de jueves. Ahora que lo pienso, creo que fue mi primera "salida" en jueves.
La oscuridad y la espera eran las dueñas de la situación, hasta que los fogonazos rompieron todo, comenzando los acordes de mi gran destino, mi alma despegó tomando de la mano a la de mi amiga, subiendo a un nivel distinto del resto de los asistentes, que aunque de forma animada, llevaron el concierto desde la absoluta ignorancia. Cada uno de los acordes de guitarra, cada nota del piano y cada golpe de batería, acercaban mi existencia hasta un estado, donde la vida tenía sentido, no había dolor, no había lágrimas y mucho menos soledad.
Las primeras notas de cada una de los 8 canciones que sonaron, fueron cómplices de mis ilusiones expresadas en forma de canciones, por unos versos que salian de mi boca en forma de dúo con mi alma gemela aquella noche, unidos por un vínculo invisible que nos hacía capaces de todo. Las palabras en forma de sonora melodía fueron nuestra ayuda para conseguir miradas incrédulas con medias sonrisas desde lo más alto de la pirámide. Mi momento acababa y llegaba la última canción, el fin y el comienzo del momento de otros, delante mía su voz salió sólo para mí,con un gesto inequívoco de agradecimiento y saltos en el éxtasis de una canción eterna en mi.
Llegó el concierto oficial, mucho rato después, el toque de queda, aunque seguian tocando, debiamos irnos. Yo y mi amiga, actuábamos como conciencia hacia las otras dos chicas, que conociendo su deber, sólo pedían una canción más. La presión se hizo dueña de la situación, y mi amiga y yo decidimos irnos a la puerta mientras terminaba una última cancion. Salimos con los acordes y el éxtasis del público, profundamente preocupados por la hora de la cenicienta, que ya más que acechar, habíamos casi dejado atrás. En la puerta solitaria, de lejos, mis ojos observaron y mis oidos oyeron "Te hemos visto", con saltos ilusionados incluídos, casi no pude hablar, todo lo habló mi amiga, agradecimientos, sorpresa, autógrafo y despedida al llegar las dos últimas del cuadrado.
Al llegar a casa en mi dulce soledad, lloré, lloré, lloré...