jueves, 19 de junio de 2008

Dos instantes en una vida


Corriendo sobre ondas musicales empujadas por la brisa de un día ya veraniego, el sonido de un piano invade todo, pensando que quizás ahí es donde está el sentido de todo, en encontrar algo que te llene el alma desde los oídos explotando en el alma. Mirando por la ventana, viene a mi cabeza un día así de hace muchos años:

Llevaba meses esperándo ese momento, todos los días observando, tenía que ocurrir como estaba planeado, cada paso estaba pensado, nadie conocía la increíble ilusión que me daba aquello, ni lo iban a saber, era mio, mi secreto, algo que tendría para siempre. Desafortunadamente llegó mi padre justo en aquel momento, no había previsto aquello, simplemente tenía que finjir que aquello que ocurriría no me importaba, que no era para tanto, quedarme con la grabación y disrutarla en soledad toda mi vida. En sus planes no estaba ver lo que yo quería, luché, luché, luché, luché, me humillé, sólo eran 5 minutos, lo conseguí.

Él observó con intriga todo aquello... pero no ocurrió, no pasó y únicamente pude llorar. Sus risas me taladraron el cerebro, hasta dejarlo sin sentido, no veía, no sentía, solo odiaba a todos lo que nunca me comprenderían, a todos los que toda la vida se reirían de mi, esperando ver mis ilusiones rotas... para reir. Le insulté, no fue mucho, lo suficiente, me pegó, aquello no me importó, me insultó, probablemente fue sincero por primera vez en su vida hacia su hijo, y sus risas se tornaron en la decepción que ocultaba en lo más profundo de su alma.

Me fui de casa, estuve horas por ahí, llorando sólo por las calles, sin saber bien donde ir, ni si debería ir a algún sitio. No sentía soledad, sentí el duro golpe de la realidad, que ya difícilmente me abandonaría. Mi madre me buscó, me encontró y me llevó a casa...

miércoles, 18 de junio de 2008

Spanish dreamz


Lo reconozco, yo veo los realities de televisión, aunque no todos, los que veo los veo con pasión y no me importa mostrar mi pasión sobre ellos al mundo, aunque a muchos les resulta raro y es que me hicieron una pregunta, ¿por qué te gustan tanto esos programas?...

Simplemente me gusta ver a la gente cumpliendo su sueño, personas a las que por arte de magia, y aunque sea por unos pocos días, llegan a sentir que han llegado a donde siempre soñaron y que el mundo está pendiente de cada uno de sus movimientos. Puede que esa sensación sea falsa para los que lo vemos de fuera, pero la sensación de estar viviendo los mejores momentos de su vida, tiene que ser tenida en cuenta, debe ser tenida en cuenta.

Atrás quedaron los tiempos cuando sus opositores los acusaban de actores, simplemente el argumento ha cambiado a telebasura, y es que aunque no niego que hayan deshonrosas excepciones, la mayoría de los argumentos rellenos de sal, pimienta y un punto de merengue, son casi impensables para el mejor guionista.

Y ya que somos agraciados de ver a alguien cumpliendo probablemente la pena más dulce que tendrán en su vida, es de recibo disrutarlo con ellos, sentirlo y ver como el anonimato se convierte puntualmente en la inflexión hacia una nueva vida, o una vuelta a la antigua, sintiendo que un día las estrellas escribieron su nombre con la Osa mayor como reclamo.

Como colofón final, nada mejor, que usar el efímero poder para que por una vez los buenos alcancen el escalón final, sientan la gloria brotando de su alma, en una sensación que problabemente nunca tendrán de nuevo, y que con esa gloria, contagien a todos lo que un día sintieron que merecieron ganar aquello que perdieron ante la fulminante realidad de la vida.

martes, 17 de junio de 2008

El virgen suicida

Quizás yo sea el único que lo imagina, aunque me ocurre a veces, el trasladarme a que pasaría si pusiese fin a todo este espectáculo que es mi vida (no lo voy a hacer, eso si lo tengo claro), imaginarme toda la sucesión de eventos que como un espíritu errante podría contemplar, ya cómplice de otro nivel existencial.

Ver como reciben la noticia, sin explicación alguna, cual virgen suicida de Sofia Coppola, quien podría continuar su existencia de forma más normal y a quien se le hunduría todo aunque fuera por unos días de dudas existenciales a favor del sentido de la vida.

¿Quién protestaría por la misa? De todos es sabido mi animadversión por la iglesia católica actual, aunque creo que por respeto a mi familia, que sin duda la haría, nadie sería capaz, sin dejar de imaginarme en todo momento del oficio revolviéndome en mi lecho. Aunque quizás en el otro nivel, resultara incluso emocionante ver un homenaje asi, descubriendo quien no puede evitar romper a llorar de forma sonora recibiendo las miradas cómplices del resto de los aistentes.

Eso si, como punto final, y esto bien claro, me niego a un nicho, me niego a la incineración, quiero un final romántico, donde la música se oiga desde el silencio, mientras la tierra vuelve a la tierra.

No tengo maleta


Al menos, no maleta para donde quiero ir, el verano ya acecha, ya acorrala, nos recuerda a los que no queremos enseñarnos, la razón por la que no lo hacemos, y nos recuerda que un año más no podremos escapar a la obligación de vacacionar.

¡No quiero vacaciones! No deseo irme, no deseo pasármelo bien por obligación, no deseo irme de vacaciones para que la sociedad no piense que estoy loco.

Este verano dos viajes me esperan, no buscados ni deseados, pero muy insistidos, hasta no poder negarme más. Espero que el alcohol haga de las suyas, y consiga sacarme la simpatía y la chispa (si es que la tengo), y no volverme a sentir el horrible compañero de viaje que me siento prácticamente siempre.

Ron, vodka, tequila... en vosotros encomiendo mi éxito.

lunes, 16 de junio de 2008

Rellamando


Que gran verdad, la soledad únicamente se siente cuando se ha estado acompañado, y es que poco se avanza lamentándose, pero al menos, uno se queda muy agusto. Pasar la vida buscando la ventana para sacar la cabeza, es una labor poco agradecida, incluso para uno mismo, no sea que se la corten al sacarla.

Mejor no hacer rellamadas que te hagan dar pasos atrás, sobre todo cuando los avances son mínimos, si alguien se queda en el camino, mejor dejarlo ahí, mejor no entregarle el poder de destruir lo hecho.

No intentes rellamar, a lo que nunca debió ser llamado por primera vez, y respira hondo recordando lo que debe ser olvidado y por desgracia siempre seguirá en tu memoria.

Corre...

...y huye.

Varios días huyendo, sin dinero, sin comida, sin amor, sin nada...

Después de escapar en el último momento, por una ventana al vacío, al vacío de saber que pronto llegarían, que pronto entrarían, como ya cruzaron la puerta que cada noche observaba esperando la salida de su única ilusión, lo único que tenía.

Aquella huída solo significaba una cosa, traición, una dulce traición de la verdad, había sido entregado, había sido entregado por intentar encontrar su felicidad.

Todos los planes truncados, toda la ilusión ahogada, en busca de un futuro incierto, con la soledad de perderlo todo.

Lo único que le quedaba estaba en su mano, un pasaporte falso y un billete de autobús. Nada más había que le hiciera falta en su nuevo futuro, en su maleta sobraba la ropa, su verdadero pasaporte y las fotos que le recordarían su pasado, un pasado de clandestinidad, de miedo y de subidas al limbo de la libertad oculta.

Antes de tomar su vehículo hacia el camino de la nada, debía despedirse, una última llamada, una despedida simple, donde no se sabía lugar de destino. Todo fue rápido, unas lágrimas de su madre, un "te quiero" de su hermana y un grito de rabia de su padre, la traición se tornó en un angustiante amor.

No pudo dejar de llorar, no tenía nada, y lo tenía todo, tenía la esperanza que la traición no fue tal, la traición sólo llegó con la tortura hasta la expiración. Ahora se daba cuenta que no tenía nada, lo último, lo que no sabía que tenía, también había desaparecido, y con ello, todo lo demás.

Antes de subir le pidieron abrir la maleta, casi sin pensar, aunque consciente de su destino, abrió el baúl de su realidad. Casi sin tiempo, una mano le agarró por el hombro, ya no podía escapar, ya no quería escapar...



El presidente de Gambia anuncia que matará a todos los homosexuales

Advirtió a los homosexuales que abandonen el País si no quieren ser detenidos y asesinados. “Vamos a ser más estrictos que en Irán” declaró
El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, amenazó ayer a todos los homosexuales y a aquellos que dicen ser sus amigos. Dijo que cortaría la cabeza de cualquier homosexual que detuviera en su país.

En su particular “caza” se propone cerrar todos los hoteles y moteles que den alojamientos a los gays, así como detener a sus propietarios. Si, seguimos estando en el siglo XXI, no está sufriendo una regresión al medievo.

En su discurso declaró que Gambia es un país de creyentes que no puede tolerar ningun acto inmoral y pecaminoso. Parece ser que el asesinato masivo de seres humanos no es ni inmoral ni pecaminoso para el sátrapa Gambiano.

Advirtió a los homosexuales que abandonen el País si no quieren ser detenidos y asesinados. “Vamos a ser más estrictos que en Irán” declaró.

En febrero de este año se informó varios medios de comunicación informaron de la huida masiva de homosexuales senegaleses hacia Gambia para evitar la persecución a la que estaban siendo sometidos.

La agenda de los grandes medios de comunicación no parecen muy interesados en estas noticias. Tampoco lo estuvieron con la subida de Hitler al poder.

Por cierto que este lunático fue el mismo que anunció que había descubierto un remedio contra el SIDA, consistente en una mezcla de hierbas aromáticas, una bebida amarga de color amarillo y dos plátanos.

domingo, 15 de junio de 2008

Requiem por la esperanza

Llevo dos días solo en casa, no he salido, no he hecho nada, por elección o por obligación, ya da igual, pero llevo dos días que comienzo a darme asco. No me molesta sentirme gordo, me molesta comer como un cerdo, no poder evitar lanzarme a la comida.



Y es que con 40 horas de trabajo semanales no puedo llenar mi vida, quiero 65 horas, quiero no poder acordarme de la comida, quiero no poder recordar nada, mirarme al espejo un día y darme cuenta que soy como siempre soñé.

¿No hay otra forma? Para mi, no se. En mi requiem por la vida, no se lo que deseo, sólo se que una vez me acerqué a la felicidad.... nunca he sido tan delgado.

Estoy gordo porque como, como porque estoy solo, estoy solo porque soy infeliz, soy infeliz porque no puedo amar, no puedo amar porque no tengo libertad, y no tengo libertad porque no soy capaz de robársela a otros.